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Emprendedor: Yo puedo, él puede, nosotros podemos…

Hoy quiero presentaros un resumen de un artículo que he leído y que me ha gustado mucho dedicado a los emprendedores.

A todos se nos presenta a lo larga de la vida múltiples retos y entre los posibles está el de poner en marcha una idea de negocio, desarrollarla y llevarla a buen puerto. En este sentido, los emprendedores pueden sacar provecho al conjunto de teorías y principios incluidos en el libro de Joaquín Lorente “Tú puedes”.

A lo largo de sus páginas, descubrimos cuál es el camino al éxito, hasta qué punto es clave tener ambición –sana– o la importancia de asumir los errores. Analizemos pues:

De triunfos…

El éxito. Primer objetivo –confeso o no– del emprendedor. Y lograrlo dependerá, en parte, de la habilidad para satisfacer demandas no cubiertas. “Todo aquel que quiera permanecer, debe concebir su oferta desde una única visión: aportar un bien deseable que quienes lo reciban no quieran perder ni sustituir por otro”.

Pero, ¡ojo!, esto se deberá hacer en el instante oportuno, es decir, “saber llenar un vacío en el momento sensible”.

Y pasiones

Tal meta será inalcanzable si no se despliega entusiasmo y máxima implicación. Los conocimientos adquiridos con los años sirven, “en el mejor de los casos”, para conseguir el 49% de los objetivos. El 51% restante depende de la actitud que uno exhiba al potenciar su figura, relacionarse con el entorno o compartir su interés por la actividad que desarrolla. Se trata de mostrar pasión y de hacerla partícipe.

Un negocio no existe

Mientras alguien no se lo lleva a dormir a la cama. El ímprobo esfuerzo que supone gestionar un proyecto, algo que seguro nos robará muchas horas de sueño. Emprender es duro, incluso –en ocasiones– ingrato, pero gratificante al mismo tiempo. Una realidad que a veces se olvida y que conviene recordar. “Un negocio no sirve para aprovecharse de él. Es él quien se aprovecha de ti, de tu talento, tu energía y tus horas”.

Conducir un negocio es, mucho antes que una oportunidad, una responsabilidad. “Con el agravante o aliciente de que ningún mapa vale, porque eres tú quien lo debe ir trazando entre constantes curvas, socavones y desprendimientos desconocidos y a veces imprevisibles”. Una carrera de obstáculos que se afronta con mayores garantías, siempre que  uno haga gala de esa pasión de la que antes hablábamos.

Genera ambición

“Esta cualidad, utilizada como alimentador de energía, nos hace dar lo mejor de cada uno”. Nos encontramos ante una de las llaves que, junto a la pasión y el conocimiento, hacen que el camino emprendedor resulte menos tortuoso.

Ahora bien, este empuje debe ser proporcional a las capacidades personales. De lo contrario, corremos el riesgo de superar nuestros límites, con consecuencias nefastas. El remedio a esto pasa por medir, de forma óptima, nuestro apetito emprendedor. “La dosificación es detectar cuándo la ambición alcanza un nivel de exceso que entra en el agujero negro de lo inalcanzable, porque además de destruir a uno mismo, aplasta el respeto de quienes nos ayudan y confían en nosotros”.

«Yo lo sé todo» es el principio de no saber nada

Un negocio es sinónimo de evolución y aprendizaje continuos, donde cualquier elemento es susceptible de mejora. Un proceso que nace de nuestra capacidad para dudar ante hechos o teorías. “La duda, usada como sano ejercicio de cuestionar lo existente con la única intención de mejorarlo, es el primer peldaño de esa escalera sin límites que conocemos como el progreso”.

La actitud descrita impide caer en la complacencia y en el inmovilismo. A cambio, uno reconocerá sus limitaciones y, en un gesto de humildad, asimilará conocimientos provenientes tanto de fuera como de dentro de su entorno: “El ‘eso ya está bien’, referido a temas de gran relevancia, conduce al conformismo, y cuando se está compitiendo con otros, puede ser el principio del fin”.

Nadie conoce mejor el huerto que quien lo cultiva: Escuchar –no sólo oír– al entorno supone un valor añadido.

Resumen

  • Quien no se hace sus propias preguntas, no construye su camino: sigue el de otros.
  • El amor es un sentimiento que, en su estado más puro, es entrega que aglutina y multiplica. Conducir un negocio, también.
  • En cualquier área de la vida, el éxito es la suma de los aciertos después de haber descontado los errores.
  • En cualquier orden de la vida, la perfección no se consigue por la ausencia de problemas, sino por saber evitarlos o superarlos.
  • Un problema previsto y canalizado fomenta soluciones. Un problema ignorado o despreciado siempre causa devastaciones.
  • El organigrama perfecto debería siempre ser un “mapa de atajos para alcanzar la máxima eficacia”.
  • La suerte es el azar aprovechado.
  • El presente siempre es el mejor momento para mejorar el futuro.
  • Convertir los sueños en realidad justifica la existencia. Hacerlo posible siempre requiere estar bien despierto.
  • Antes el dominio se ejercía sometiendo a los pueblos. Ahora se ejerce convirtiéndolos en consumidores.

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