El estrés laboral en los ejecutivos

Estres laboral

“El estrés es uno de los principales males del siglo XXI. En el ámbito laboral, se sabe que el estrés es uno de los problemas más importantes para la salud de todos los trabajadores y para la de la empresa”

Si bien cada vez estamos más acostumbrados a escuchar la palabra estrés y a utilizarla para referirnos a situaciones en las que nos sentimos desbordados, poco conocemos de la relevancia de la respuesta fisiológica de estrés en nuestra salud física y psicológica.

La respuesta de estrés es una activación inmediata y de intensidad variable que moviliza de forma global los recursos energéticos de nuestro organismo. Se pone en marcha cuando percibimos que una demanda externa, que pone en riesgo nuestro bienestar, excede nuestra capacidad para hacerla frente en ese momento. El objetivo de esa activación es poder responder más rápido y mejor a la demanda externa y para ello, se produce una tensión muscular general y activación fisiológica global (activación del sistema nervioso simpático, liberación de adrenalina, noradrenalina y glucocorticoides).

Esta respuesta de activación general (el estrés) la hemos heredado de nuestros ancestros. Que ellos dispusieran de esta respuesta es lo que nos ha permitido sobrevivir hasta nuestros días. La razón de esto es simple: ante un depredador se activaban de forma abrupta, contaban con una sobredosis de energía (glucosa y oxígeno por esa movilización de los recursos energéticos) y esto les permitía una condición física más óptima para la lucha o la huída.

Su respuesta de estrés era puntual, muy intensa y breve (sobrevivían o perecían). Sin embargo las situaciones estresantes de la sociedad el siglo XXI nada tienen que ver con las situaciones estresantes de hace millones de años. Hoy en día, la respuesta de estrés se activa ante otros “peligros” externos (problemas) que se suceden unos a otros y que se mantienen a medio y largo plazo, no teniendo períodos sin estrés. Es una respuesta menos intensa pero mantenida en el tiempo.

Esa diferencia es fundamental para entender por que la respuesta de estrés era óptima antaño y hoy no esta ajustada y genera perjuicios para la salud. La respuesta de estrés no es nociva en sí misma sino, la cantidad de veces que nos estresamos y la cantidad de tiempo que permanecemos estresados.

Del estrés laboral al estrés de la crisis económica

El estrés es uno de los principales males del siglo XXI. En el ámbito laboral, se sabe que el estrés es uno de los problemas más importantes para la salud de todos los trabajadores y para la de la empresa, en tanto el estrés vivido por los trabajadores repercute en su funcionamiento y productividad. Todos estamos expuestos a padecerlo y a sufrir sus consecuencias.

En el ámbito de la organización el estrés puede producirse por muchas causas. Sin embargo destacan como principales fuentes de estrés la sobre-exigencia, la alta responsabilidad en la toma de decisiones, la inseguridad laboral y el tener a cargo a otras personas (entre otras).

A la situación “normal” de una empresa y a la de sus empleados (desde el punto de vista de la economía internacional) se añade la crisis económica, que supone por definición incertidumbre, recortes, despidos y desplomes de consumo. En España, el 58% de los empleados sienten haber aumentado su estrés (bastante o mucho) desde el comienzo de la crisis financiera (situación equiparable al resto del mundo).

Esto es particularmente agudo en las empresas de mayor tamaño (de más de 1.000 trabajadores) posiblemente debido al mayor riesgo de reducción de plantilla. El 72% de los trabajadores de grandes empresas dicen haber sufrido un aumento frente al 52% de los que trabajan en PYMES. Tanto aquellos que pierden su puesto de trabajo (por perderlo) como los que permanecen (por la obligación de asumir más responsabilidades y funciones con las mismas condiciones laborales y económicas) sufren una situación de estrés aguda que se mantendrá por tiempo (no es una situación que alcance su final en media hora, como el depredador de hace millones de años).

Crisis económica y el estrés del ejecutivo

Aunque en tiempo de incertidumbre financiera y económica el estrés cotidiano de la empresa aumenta con gran intensidad para todos, hay puestos más propensos a padecerlo por las características propias de sus funciones: los ejecutivos. En una situación de normalidad financiera los puestos de los ejecutivos y directivos se caracterizan por horarios sin fin, responsabilidad excesiva, trabajo en condiciones frenéticas, toma de decisiones, soledad en momentos difíciles, responsabilidad en los resultados económicos, solución de problemas, consecución de objetivos… Si todo esto de por sí es suficientemente estresante, con la crisis económica es la propia empresa la que está en juego.

Así, se suman otras dos fuentes de estrés a estos puestos: el miedo a errar en la toma de una decisión crítica que agrave aún más la situación de la empresa, y la inseguridad laboral (perder su puesto de trabajo)

Efectos y consecuencias negativas del estrés en el ejecutivo y en la empresa

En general hablamos de sentirnos estresados y de los efectos perjudiciales del estrés con relativa facilidad. Pero lo cierto es que somos poco conocedores de los efectos negativos del estrés en nuestra salud física y psicológica. El estrés es capaz de generar o exacerbar enfermedades de muy distinta índole: problemas cardíacos, hipertensión, enfermedades inmunológicas, trastornos musculo-esqueléticos (lumbalgias), cefaleas y trastornos digestivos entre otros muchos. En el área psicológica y emocional, nos mantiene en un estado de tensión constante, irritables y fuera de control; genera insatisfacción; nos sentimos deprimidos, ansiosos y disminuye nuestra autoestima; facilita los trastornos del sueño; aumenta el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas y hace que empeoren nuestras pautas de alimentación, sin respetar horarios y con aumentos o disminuciones de apetito. Estas consecuencias psicológicas dificultan la concentración, la memoria (y por tanto el aprendizaje), el pensamiento lógico y el razonamiento.

Finalmente, todo esto afecta de forma substancial a la toma de decisiones y solución de problemas. La reacción de las empresas para afrontar la crisis económica suele dirigirse a la reducción de la plantilla, (con el objetivo de reducir los costes de nóminas) y a la reestructuración. Ambas alternativas generan un mayor estrés. En este punto el estrés de los empleados en general y de los ejecutivos en particular tiene un perjuicio directo en su productividad y gestión respectivamente. Cae la motivación, aumentan los conflictos entre colegas y los departamentos hasta minar la profesionalidad y se desploma la productividad. Todo esto, dentro de un mercado tan competitivo afectará a la posibilidad de supervivencia de la empresa.

El ejecutivo se percata de que no rinde igual, de que está agotado, no puede concentrarse como antes ni es tan resolutivo y sabe que tiene mayor probabilidad de errar en un momento especialmente vulnerable para la organización. ¿Esto le va a ayudar a desestresarse?

¿Cómo evitar las consecuencias negativas del estrés generado por la crisis?

En las situaciones de estrés lo primero de lo que prescindimos es el tiempo para uno mismo, el tiempo dedicado al ocio y el tiempo de descanso necesario. Se consideran un lujo que en períodos de estrés no nos podemos permitir. Este es el primer y mayor error que cometemos cuando tenemos que afrontar una situación de sobre demanda, porque la fórmula para afrontar adecuadamente y aguantar a largo plazo el estrés sin perjuicios consta de:

a) respetar el tiempo que necesito para cubrir mis necesidades físicas y psicológicas (horarios de comida, visitas al médico, psicólogo, fisioterapeuta etc.,);

b) mantener cierto tiempo de ocio (que me permitirá evadirme de las preocupaciones y relajarme);

c) no reducir las horas necesarias de descanso (que me permiten sentirme con energía al día siguiente, reparado/a y rendir de forma óptima) y

d) hacer deporte (que facilita conciliar el sueño, tener un sueño reparador, relaja la musculatura y hace que liberemos endorfinas –la hormona del “placer”–).

Si sentimos las consecuencias del estrés de forma aguda y/o nos sentimos desbordados, la recomendación más sensata es acudir a un profesional de la salud mental, un psicólogo o un psiquiatra.

El psicólogo nos ayuda a identificar las fuentes exactas de estrés o preocupación (distintas para cada caso), nos indica las pautas de acción para afrontar cada fuente estresora y cómo mantener los hábitos saludables descritos en el párrafo anterior. En general los programas de Inoculación de Estrés incluyen técnicas como Distribución adecuada del tiempo, Solución de Problemas, Toma de Decisiones, Habilidades de Autocontrol y Técnicas de Relajación entre otras (los programas se ajustan a las características particulares de cada caso).

En el caso particular que ocupa este artículo, el objetivo final de un tratamiento anti-estrés para un ejecutivo (que ha de tomar importantes decisiones sobre el rumbo de la empresa) seria conseguir mantener un nivel de estrés y activación controlado, que le permita contar con cierta dosis extra de recursos energéticos, sin sobrepasar el límite que le lleve a no poder utilizar los recursos cognitivos imprescindibles para una razonable toma de decisiones (funciones ejecutivas cerebrales), que garantice en mayor medida el éxito.

En definitiva, conseguir una adecuada gestión y control del estrés para que la lucha por la recuperación del crecimiento económico tenga más probabilidades de éxito.

Fuente: Dra. Gema Rubio. Psicóloga de Sinews MTI

Foto: cortesía de PublicDomain

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